Por: @VictorGrao
Un torneo jugado
en la ciudad de Caracas, teniendo como sede al estadio Olímpico de la
Universidad Central de Venezuela y que, a partir de 1952, trajo a los mejores
clubes del mundo a jugar a Venezuela en lo que se llamaría la “Pequeña Copa del
Mundo de Clubes”.
Durante varios
años, el torneo acogió grandes clubes como Real Madrid de Di Stéfano y Gento,
Honved húngaro de Puskas, al Barcelona de Kubala y Corinthians de Luizinho.
Venezuela para
ese entonces vivía una gran economía y había mucha seguridad en el país, a
pesar de ello había cierta disconformidad de los habitantes criollos.
Viajaremos en el
tiempo hasta detenernos en el año 1963 donde serían invitados a participar en
el torneo los clubes Porto, Sao Paulo y Real Madrid. El conjunto brasileño se
llevaría la preciada medalla de oro seguido por el equipo español el cual no
tendría a Don Alfredo ya que horas antes del día 20 de agosto de ese año fue
sido secuestrado por el “Frente Armado de Liberación Nacional Venezolano”
(FALN), guerrilla de Movimiento de Izquierda Revolucionario que intentaba
derrocar al presidente Rómulo Betancourt.
El secuestrador
del astro argentino era un venezolano nacido en La Habana de nombre Paul de
Río, para el momento del acontecimiento la persona que cometió el crimen tenía
la escasa edad de 19 años. Curiosamente no se pidió dinero por el futbolista,
únicamente se buscaba llamar la atención de medios internacionales para que
observaran la situación que se presentaba en el país tricolor y que con este
secuestro se obtendría.
Según una
entrevista realizada a Paul de Río, el proceso
fue fácil. Estas fueron las palabras del venezolano: "Militarmente
hablando fue una operación bastante sencilla. Fuimos a buscarlo a la habitación
del hotel Potomac y lo sacamos. Nos hicimos pasar por Policías de la Judicial.
El compartía habitación con Santamaría. Subimos y le dijimos que había una
investigación sobre tráfico de drogas y que nos constaba que el señor Di
Stéfano estaba involucrado. Le pedimos que nos acompañara unos minutos, que era
sólo un trámite burocrático".
Cuando el
jugador ya estaba en el carro donde se trasladaría se le explicó que era un
asunto político y que no se le haría daño físico alguno, se le retendría unas
horas y se le soltaría, si la policía intentaba actuar de forma armada se
liberaría sin ningún inconveniente. El deportista tuvo todas las comodidades en
un apartamento que le suministraron comida, jugaron ajedrez y dominó, además
fue un comportamiento de amabilidad recíproco, así lo explicó Río.
Di Stéfano fue
soltado a escasos cien metros de la embajada española, donde se alojó y daría
fin a un extraño paso por Venezuela.
42 años más tarde ambos se encontraron para
realizar el film de la película “Real Madrid, la película”.

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